miércoles, 28 de julio de 2010

Día 11: de compras compulsivas...

ConIchiyWa!!!

Resumen del día 11 en la capital del país Tokyo!

Nos dirigimos derechitos al Palacio Imperial, caía un calor extremo, con lo cual solo nos hicimos la foto de rigor, vimos a cuatro tarados corriendo marathon alrededor del recinto del parque imperial, que sinceramente no entendemos como demonios aguantan estas temperaturas, debe ser del sushi que es muy sano.



Seguía cayendo fuego y nos fuimos al siguiente destino, Omote-sando. Una calle comercial (como no, aquí en Tokyo no hay apenas centros comerciales...). Paseando por allí nos encontramos una tienda Kiddyland de cositas para los crios y aprovechamos para comprar algunos regalitos, sorprendente que en Tokyo los edificios están repletos de tiendas hacia arriba y hacia abajo.





Llegaba la hora de comer y como siempre fue un poco problemático encontrar un sitio para comer, nos decidimos por un sitio que estaba en un sótano, superpequeñito pero que hacían unos platos de hamburguesas la leche de bueno, mirad la foto que rica...



Jarticos de comer nos fuimos al barrio de Harajuku, concretamente la famosa calle Takeshita-dori, una calle hasta las trankas de tiendas para adolescentes, de ropa muy hortera, posters de ídolos del pop y varias cosas que no logramos identificar, a reventar de gente, casi no se podía andar...



Después de andar como sardinitas en lata subimos hacia el INMENSO parque de Yoyogui, un parque donde se reune la gente bohemia de tokyo, puedes encontrar músicos amateur tocando la guitarra, los timbales, grupos de jóvenes jugando, algunas componentes de tribus urbanas como dollydolls, aunque lo visitamos el sábado y cuando se reunen más son los domingos, lástima porque no pudimos ver a los rockabillys. Digamos, y si se me permite la comparación, es como el parque de la Ciutadella de Barcelona, pero cinco veces más grande...





Haciendo acopio de valor nos fuimos a ver el edificio gubernamental metropolitano de Tokyo (o algo así) donde podía subirte arribota del todo, donde hay un mirador y unas vistas impresionantes.





El cansancio empezaba a hacer mella en nuestro bodys serranos y nos fuimos para el barrio de Shinjuku, aquí también tienen una calle de electrónica que desde luego supimos aprovechar.
Nos metimos en el que mejor pinta tenía y para que negarlo, el que nos quedaba más cercano, Yodobashi Camera. Después de flipar viendo y toqueteando móviles de última generación, portátiles ultrafinos y demás cachivaches que no sabíamos lo que eran, nos dirigimos a la zona de videocámaras ya que ya teníamos el ojo echado a una Sanyo chiquitita. Y cayó, vaya si cayó, nos compramos el modelo "overseas" que es el modelo preparado con menús en idiomas extranjeros y lo más importante, garantía internacional. En las siguientes entradas a ver si podemos colgar algún video de lo que hemos ido viendo, de momento, os ponemos la foto de nuestra nueva flamante cámara.



Se acabó el día de visitas, menudo tute nos hemos pegado y llega la hora de cenar, y como siempre tardamos en decidirnos acabamos casi sin saberlo en un restaurante italiano (lleno de japoneses, claro) de postín, nos comimos unos buenos platos de espaguettis a la boloñesa muy ricos, un tiramisu y un cafe como dios manda.
Arigato gozaimasu!!!

lunes, 26 de julio de 2010

Día 10: si, somos frikis, que pasa?

ConIchiyWa!!!
Pasamos a explicaros el décimo día de nuestro viaje, esto ya huele a fin...

Nos levantamos por la mañanika y desayunamos en la room porque nos han comentado, varia gente, que el desayuno es más malo que el tabaco, por lo tanto, nos agarramos unos zumetes de naranja y unas galletas del "7 eleven" y nos fuimos derechitos al barrio de Asakusa. Y allí se nos fue la olla comprando souvenirses, que no diremos para no chafar la sorpresa.




La calle Nakamise street, comprende un montón de tiendas de souvenires antes de llegar al templo Senso-ji, el templo más chancletero de Tokyo, estamos un poco hasta el horto de templos pero este nos hizo gracia sacar unos palitos de la suerte que vereis en las fotos. Se trata de mover un bote hexagonal lleno de palitroques, se saca uno, se busca el número / símbolo (vete a saber) y se saca un papelete del cajón que corresponde al número, y si te sale mala suerte lo tienes que atar en un tenderete para ahuyentar el mal fario. A nosotros nos salió buena suerte, por lo tanto, y según la tradición el deseo que pides mientras sacas el palitroque se cumple. A nosotros nos funcionó.






Despúes del templo, nos dirigimos a la calle Kapabashi, o más conocida como calle de comida de plástico. En japón todos o casi todos los restaurantes tienen reproducciones de los platos en la puerta, ayuda bastante, sobretodo para turistas asquerositos comiendo como nosotros, pues bien, esta calle contiene un montón de tiendas al por mayor de estos productos dirigidos al sector de la restauración. También se pueden encontrar cuchillos, máquinas registradoras, etc... curioso de ver...




Tenemos hambre, habrá que comer, subiendo de la calle de la comida de plástico nos dirigimos al edificio de la empresa cervecera más grande de japón, Asahi, tiene forma de jarra de cerveza, muy bonito, nos hicimos la foto y ya. Por el camino vimos un restaurante de comida rápida de la cadena Mos Burguer, que hacen hamburguesas japonesas, estaban BUENISIMAS, Vero se comió una cosa rara que veréis en las fotos.







Empezabamos a estar cansaditos pero todavía nos quedaba lo que iba a ser el plato fuerte del día, AKIHABARA, y lo pongo en mayúsculas porque es la ostia. Todo friki debe ir allí por lo menos tres veces en la vida, porque hay tantas cosas de manga, videojuegos, anime, electrónica y demás temas afines que personalmente (Alfonso) me hubiera quedado a dormir allí. Mirad las fotos y flipar, me compré un montón de muñequitos de Dragon Ball. (Eva, no he encontrado nada de Sailor moon, todavía).





El hotel quedaba cercano de Akihabara, una chica japonesa nos vio algo perdidos y se ofrecio muy amablemente a ayudarnos (igualico que en España, no?).

Teníamos una cena gratis que el hotel ofrecía por cada cinco noches de alojamiento, como no teníamos ganas de buscar más nos fuimos para allá, está justo debajo del hotel.




Curiosidades / Anécdotas:

- Japonés rarito: en la salida del templo Senso-ji, un japonés muy "amable" nos preguntó de donde éramos, con el rollo de felicidades por el campeonato del mundo e historias nos pidió que nos hicieramos una foto con él, primero uno y luego el otro, el caso es que él se hizo fotos con nosotros con su cámara pero no al revés, atolondraos que estamos...


- Bar "español": paseando por ahí nos encontramos con un bar que rezaba lo siguiente en la puerta (ver foto), tampoco nos atrevimos a entrar...




Arigato gozaimasu!!!

sábado, 24 de julio de 2010

Día 9: Tokyo, here we go!!!

ConIchiyWa!!!

Bueno muchachada, abandonamos la tranquilidad de Kyoto y vamos camino de otro mundo dentro de otro mundo, Tokyo. Os comentamos un poco lo que fue el primer día, aunque no hicimos gran cosa debido a que el trayecto entre Kyoto y Tokyo era de tres horas en tren bala.

Desayunamos en Mister donut, veronica un croissant relleno de cosas y yo una bandejita de sandwiches de muchos sabores acompañado de unos zumitos de naranja la mar de ricos y listos para coger el tren. Como siempre un frio que flipas, se nos sento un señor que cuando ya estaba harto del frio que pegaba aviso al revisor y lo convencio para que bajaran el aire, ahi sus guevos...

Llegamos a Tokyo, menudo follón de tranportes, es mucho más difícil que kyoto, un montón de conexiones, un montón de medios de transporte, quince minutos haciendo el canelo para buscar el metro y al final lo conseguimos, nuestro destino era el hotel Edoya...



Bajamos en Yushima St. de la linea Chiyoda con sendos maletones de 150kg. cada una (recordad que estamos a unos 35ºC más o menos) y enfilamos la calle del hotel, que es una calle empinada que ríete tu del Turmalet del tour de francia.
Y llegamos al hotel, bueno, que decir, si queréis lujo olvidaros de este hotel, es más bien chusquero y da un poco de miedo, hay más españoles que en benidorm.
Dejamos las maletas, nos acicalamos un poco y nos vamos de paseo por el barrio de Ueno.




Pero antes toca papear, justo al final de la cuesta del 7%, encontramos un restaurante que a Vero le entra por el ojillo, y la verdad es que volvimos acertar, unos platos muy típicos en Japón que consisten en carne rebozadita, sopa japonesa y cacito de arroz...



Después enfilamos la calle arriba y paseamos por el mercado de Ameyoko, callecitas con tiendas de ropa, sandalias... Llegamos a la estació de Ueno y cogimos un tren hasta Nippori.



Allí vimos un cementerio de la leche de grande llamado Yanaka, la verdad es que aunque era primera hora de la tarde no había mucha gente y daba un jiñe considerable, sobretodo cuando ibas caminando entre las tumbas y aparecían de repente cuervos cruzándose en tu camino. En cada tumba se ponen unas maderitas con unas inscripciones y cuando sopla el aire hacen un ruidito que como te pillen flojo te vas por las patas abajo de cangueli.
Lo curioso de los cementerios orientales, en este caso, japoneses, es que están a la vista y cerca de las viviendas, había una separación de escasos metros, todo lo contrario a los cementerios europeos.





Muerticos de calor, volvimos a la estación de Ueno, me compré un onigiri (es un triangulito de arroz envuelto con nori típico de las series de Arale) que me comí por el camino, de camino nos encontramos con un restaurante que servían pez globo (Fugu), nos paramos a comprar en un super la cena, unos sandwiches, unas patatuelas y un platano de postre, a dormir!!!




Tokyo abruma, la cantidad de gente que hay aquí en comparación con Kyoto es muy superior, la gente se ve diferente, más modernita y más occidentalizada pero sin perder el nivel de horterismo...



Arigato gozaimasu!!!

viernes, 23 de julio de 2010

Día 8: sobre geishas y samurais

ConIchiyWa!!!

Bueno, con retraso pero aquí va el resumen de nuestro día en Kanazawa.

Antes de coger el tren que teniamos reservado del día anterior, desayunamos unas tostaditas japonesas mu buenas.



Notición, nuestro tren llegó tarde!!! cosa rara en este país, pero debidamente indicado en los paneles informativos del retraso llegó diez minutos tarde, pero lo curioso del caso es que tardó EXACTAMENTE diez minutos, por lo tanto, la conclusión es que hasta para los retrasos son puntuales.



Mientras ibamos en tren ibamos observando el paisaje y vimos varios colegios/institutos y son iguales que en la serie Ranma, muy curioso de ver.

Al llegar a la estación de Kanazawa nos informamos en la oficina de turismo y nos comentaron que había un autocar chancletero perfecto para jubilados y guiris vagos como nosotros, te hacía una ruta perfecta por todos los hotspots (puntos calientes) de la zona.



Llegamos al barrio de las geishas (Higashi Chaya) donde la tranquilidad y la calma reinan...
Es increíble pasear por el barrio de las geishas, y más increíble todavía es escuchar el agradable sonido de los instrumentos de cuerda que tocan para realizar sus bailes ceremoniales (ahora mismo no se como se llaman), un señor encargado de guiar a los guiris nos comentó que en ese mismo momento estaban ensayando, para nosotros fue el mejor momento de lo que llevamos de viaje (con el torneo de sumo).



Entramos en una Shima, es una antigua casa de geishas, no hicimos fotos debido a una confusión, leí que no se podían hacer fotos cuando lo que no se podía era hacer video, por lo tanto, nos quedamos con las ganas.

Después de flipar en colores con la casa de geishas fuimos a ver unos de los tres mejores jardines del país, el jardín Kenrouken, aunque estábamos a 47ºC por lo menos, vaya si valió la pena. Cascaditas, laguitos, mirad fotos...



Después de salir del jardinako pateamos un ratito para encontrar algún sitio para comer, encontramos un restaurante que nos entró por el ojo y decidimo entrar, nos topamos con una máquina expendedora de tiquets, en la que metes el dinero, picas al botón de la comida que quieras, se las das al camarero y te la preparan bastante rápido, al principio no sabíamos que teníamos que hacer pero es realmente sencillo, a las fotos os remitimos.



Cogimos de nuevo el autobus chancletil y nos fuimos a otro pedazo de destino que nos dejó flipados del todo, una casa de una familia samurai, la familia Nomura, es difícil describir las sensaciones por escrito, pero deciros que el jardín natural dentro de la casa transmite una paz que hay que sentirla.



Después de la casita de nuevo al autocar super-guiri-jubileta y nos bajamos en Omi-cho Market, un mercado típico de barrio, donde había un montón de pescaderías y tiendas de verduras, lo bonito era que la gente "normal" hacía las compras diarias.



Seguimos con la sección de "bebidas chungas", hoy os deleitamos con una aberración de la creación humana llamada "Fanta White", una auténtica mierda enlatada que sabe como a rayos y centellas, a Vero le gustó, y hasta aquí puedo leer, lo único que podemos decir es que tenía leche...




Curiosidades / Anecdotas:

- Limpieza extrema: en japón todo el mundo es muy limpio, es difícil encontrarte un papelajo, una botella de plástico, hasta el punto de ver a un motorista bajarse de la moto para recoger una botella vacía que se le cayó mientras iba conduciendo, el tipo se aparcó la moto en el arcén, y caminó unos trenta metros para coger la botellika de marras (igualico que en españa, no?)

- Cosas raras: haciendo tiempo entre visita y visita entramos en un centro comercial y vimos esto... un tupper para el plátano, ?que os parece?



Arigato Gozaimasu!!!

jueves, 22 de julio de 2010

Día 7: sueños cumplidos

ConIchiyWa!!!

El título lo dice todo, hoy ha sido el día que más nos ha impresionado.
El día de cumpleaños del que escribe estas líneas ha vivido una de las cosas que más ganas tenía de hacer en este país, asistir a un torneo de Sumo! y la verdad es que no nos ha decepcionado en absoluto.

Comenzamos explicando como ha ido el día, cogemos el Shinkansen de Kyoto a Nagoya para luego coger el metro. Nuestra primera intención era visitar el puerto de Nagoya, pero evaluando el tiempo del que disponíamos y el calor que pegaba decidimos quedarnos cerca del gimnasio donde se celebraba el torneo, y lo que teníamos más a mano era el Castillo de Nagoya.
Es un castillo muy majestuoso (muy parecido estructuralmente al de osaka), con varias plantas y dentro de éstas se exponen imágenes de la época, la historia de las reconstrucciones que ha sufrido a lo largo del tiempo, la manera que tenían los obreros de tranportar los enormes bloques de piedra, de los castillos que hemos visto este es el más bonito y el que más contenido cultural ofrece, por lo menos lo que entendíamos.







Se acercaba la hora del torneo y teníamos que reponer fuerzas comiendo algo, cual fue nuestra sorpresa que por aquella zona no había sitios para comer, y ya habíamos salido del recinto del castillo donde todavía se podía encontrar algún puesto de ramen.
Volvimos a coger el metro y allí comimos unos sandwiches rapiditos, las estaciones son gigantescas, son casi ciudades, tienen restaurantes, tiendas de ropa, supers...

Y llegamos a la puerta del Aichi Prefectural Gymnasium de Nagoya, con dos entradas en la mano en perfecto japonés, más perdidos que un pulpo en un garaje, con lo que decidimos preguntar a un señor de ojos rasgados de la puerta, que muy amablebemente nos dirige casi de la mano donde tenemos que validar los tickets. Pues nada, ya estamos dentro, el siguiente reto es encontrar el bloque de asientos asignado, ni idea, preguntamos a otra amable señorita que nos sienta en el lugar correcto, y empieza el espectáculo... y como las imágenes valen más que mil palabras aquí os dejo unas cuantas...













A modo de resumen, el sumo es un deporte ceremonial milenario que comenzó siendo una ceremonia y paso a convertirse en deporte. Se trata de echar al contrincante del ring o bien hacerlo caer. Existen diferentes divisiones, la Makuuchi es la más alta, esta es la que comenzamos a ver cuando entramos, las otras categorías, no profesionales, se dieron contienda por la mañana.
Es digno de ver la ceremonia del Yokozuna (número 1 del ranking de luchadores) que hace para abrir el torneo y para cerrarlo, la presentacion de los luchadores en el ring, magnífico.

Una vez terminado el torneo salimos del gimnasio y vemos una muchadumbre amontonada en la salida, estaban esperando a que salieran los luchadores en sus cochazos, aquí son considerados como deportistas de élite, a destacar que había cuatro occidentales participando en el torneo.

Todavía con la resaca de haber vivido algo que en ningún otro país podríamos vivir nos dirigimos de vuelta a Kyoto. Nos entra el hambre y decidimos cenar en un restaurante de sushi de la estación. Cenamos bien, pero lo conocido, los de pepino, los de gambitas... no hicimos fotos del sitio, pero me gustaría que vieráis la cantidad de cosas crudas que pasaban por delante de nuestros ojos... creedme, no tiene nada que ver con lo que comemos en el telejapo de españa.

Curiosidades:

- ¿Os parece poca curiosidad el torneo de sumo?

Arigato Gozaimasu